El término de fatiga alude a la disminución de la capacidad funcional de un sistema por sobresolicitación. Esta disminución puede deberse a diversas causas, tales como la disminución de las reservas energéticas, la acumulación de sustancias intermedias y terminales del metabolismo, alteraciones hidroeléctricas e inhibición de las actividades enzimáticas, desplazamiento de electrólitos, disminución del nivel de determinadas hormonas, cambios en los órganos de la célula muscular, o procesos inhibidores a nivel del sistema nervioso central y en la regulación celular de los distintos sistemas orgánicos.
Fatiga Como Respuesta Inmedíata:
Ya se ha establecido que los programas de entrenamiento pretenden provocar la adaptación del organismo a niveles estimuladores crecientes. Para ello es necesario sobresolicitar al organismo, ocasionando estados de fatiga. De esta manera la fatiga constituye un objetivo parcial de todo programa de entrenamiento. Para que una carga sea efectiva, su magnitud debe situarse entre el umbral de la excitabilidad y el de máxima tolerancia del sistema afectado. Esto ocasionará una fatiga adaptativa, que activará una respuesta funcional y estructural. En este término se engloban diversos estados de fatiga recuperable en poco tiempo, que estimula la regeneración.
La carga aplicada puede ser inapropiada, bien porque no llega a excitar lo suficiente o bien porque sobrepasa la máxima tolerancia del sistema. A menudo, la administración sistemática de estimulos a un sistema previamente fatigado puede llevar a un estado de fatiga desadaptativa, que representa la pérdida de capacidad de respuesta de los sistemas afectados y por tanto la imposibilidad de adaptarse a nuevas cargas.
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